"COMO REAVIVAR LA LLAMA DEL AMOR"

Imagínese esta escena: Muebles cubiertos de una capa de polvo. En una habitación la alfombra esta recogida y enrollada. Los cables cuelgan pelados donde antes brillaban luces, uno de los baños está fuera de servicio. No funciona el timbre, ni las luces del patio y la entrada; entra el aire porque se quitaron las puerta y ventanas y aun no se han reparado. ¿Qué es lo que sucede?. Estamos remodelando; estamos dándole a nuestra casa una lavada de cara.


Nadie que haya experimentado una ampliación podría negar cuatro cosas:

  1. Que lleva más tiempo del que se ha planeado.
  2. Que cuesta más de lo que se ha imaginado.
  3. Que todo se pone más sucio de lo que hubiera previsto.
  4. Que se requiere más determinación de la que hubiera esperado.

Lo único que nos mantiene con la salud mental es la esperanza que algún día estará todo listo.
Un matrimonio se parece mucho a esta escena. Cuando es nuevo, brilla. Aromas frescos, sorpresas divertidas. Si embargo, a medida que pasa el tiempo, las cosas cambian. Lentamente, la arena de la responsabilidad, mezclada con el polvo de la rutina, comienza a cobrar su paga. Las cuentas se vencen, las puertas chillan y se hinchan, las ventanas se atascan, la pintura de descascara, los techos gotean, los desagües se obstruyen, los pisos pierden lustre, los sueños se diluyen en pálidos recuerdos de “lo que fue”. 

Ese fuego ardiente y apasionado que una vez nos hechizó ahora está obviamente apagándose. La luna de miel se ha terminado…los sueños yacen rotos y esparcidos…no queda nada de la relación que hubo en otro tiempo. El dúo se ha convertido en duelo. Las sonrisas y risas, que en un tiempo hicieron que el llegar a la casa fuera el anhelo del día , se han convertido en suspiros de desilusión. Han desaparecido los momentos románticos con sus dulces melodías de un abrazo prolongado, besos que transmitían confianza y tardes apacibles de sumo deleite. En vez de una línea de comunicación que se caracteriza por escuchar y preocuparse, lo que obtienes son señales de ocupado…y no sabes reparar las líneas.

De pronto advertimos que estamos frente a una decisión: O nos mudamos o nos quedamos y hacemos una refacción. O te alejas de las cenizas o avivas el fuego.
No necesitas que se te diga cuál es la opción que muchos matrimonios están tomando hoy en día. No sería raro que tú mismo hayas considerado la posibilidad de abandonar o darte por vencido. Es más fácil abandonar que enfrentar el problema. Pero muy en lo hondo, oyes una voz que insiste a que te quedes, que pagues el precio, que avives la llama de lo que hay en lugar de hacer a un lado los restos chamuscados de lo que antes fuera tan placentero, tan gratificante. ¡Esa “voz” no debe ser ignorada! Es la voz de Dios, suave, pero firmemente recordándote aquellas palabras: “….promete usted delante de Dios y de estos testigos, así como lo ha prometido ante las autoridades civiles tomar a …….para vivir conforme lo ordenado por Dios?; promete amarla(o) honrarla(o), cuidarla(o) en enfermedad, salud, en prosperidad y adversidad y mantenerse fiel mientras vivan los dos?” y usted dijo “SI PROMETO”.

Le invitamos que conozca más sobre este tema, asistiendo a nuestro próximo Desayuno para Matrimonios, a celebrarse el 06 de Diciembre de 2008. Reserve su cupo.

Max y Lety Majano
Directores de M. Matrimonios

 

 


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