¿Qué espera Dios de un hombre?

Por Herbert Ramirez | July 26, 2010 en Blog de Jóvenes    (0) Comentarios

Estimados jóvenes, en esta oportunidad les quiero compartir algunas palabras que dirigí al grupo de hombres que semanalmente nos reunimos los lunes por la mañana en nuestra Iglesia. Probablemente estas pablaras sean relativas específicamente para los varones pero las señoritas también pueden tomar algunas valoraciones justo sobre lo que el tema menciona: Qué espera Dios de un hombre.

 

En primer lugar respondamos a la pregunta:

¿Espera Dios demasiado de los hombres? Una cosa es segura: Dios no espera que los seres de carne y hueso imiten las increíbles hazañas de Superman. No hay hombre casado o soltero, joven o viejo que pueda ser como él.
Dios tiene ideales altos para los hombres, pero también sabe que necesitan ayuda para alcanzar esos ideales. Por tanto, les ofrece sus recursos y los exhorta a que aprendan de Él, recurran a su fortaleza y busquen su guía.
La Biblia es la que nos ayuda a conocer lo que Dios ha dicho y como quiere Él que sean los hombres.
Si bien el mundo ha cambiado mucho desde los tiempos bíblicos los temas básicos son los mismos. En su sabiduría, Dios nos ha dado directrices para ayudarnos a encontrar respuestas para las preguntas acerca del propósito y el lugar del hombre en el mundo de hoy.Dios espera que un hombre demuestre Distinción masculina.

Ahora bien, ¿Qué significa ser masculino?

Mas que la cualidad de tener capacidad de levantar pesas, tener grasa bajo las uñas, cicatrices de peleas callejeras, voz gruesa que dice malas palabras, fanatismo por los deportes, negarse a llorar y muchas otras, hay que definir la masculinidad combinando distinciones genéticas con las distinciones que Dios espera.

¿De qué forma son los hombres diferentes a las mujeres?

Podemos pensar en algunas características físicas pero las diferencias diseñadas por Dios van más allá de lo físico. Los hombres son diferentes en lo físico, emocional, sicológico, mental y desde el punto de vista de las relaciones.Los hombres son diferentes por dentro y por fuera. Lucen, actúan y piensan de manera diferente.

¿Es la masculinidad importante para Dios? ¿O le estamos dando más importancia al asunto de lo que a Dios le interesa?

No realmente. Desde el principio de la existencia humana Dios ha expresado fuertes declaraciones sobre la masculinidad y femineidad. Ambas eran parte del plan de Dios. Los hombres fueron diseñados para un propósito específico. Después de leer Génesis 2:18 concluimos que la masculinidad de Dios estaba en cierta medida incompleta e indefinida sin una presencia femenina humana.
Ahora, en la actualidad algunas personas niegan las distinciones de propósito distintas y las funciones diseñadas por Dios y dicen que la única diferencia entre la masculinidad y femineidad es el papel reproductor. Los papeles sexuales se están confundiendo y la sociedad está pagando el precio. Otro concepto distorsionado de la masculinidad lo expresan aquellos que están muy preocupados por alimentar sus apetitos sexuales. En su nivel más básico, la masculinidad ha sido reducida para que no signifique más que poseer órganos sexuales masculinos con su correspondiente apetito sexual, pero esa no es la forma como debería ser.
La Biblia contiene numerosas advertencias contra las perversiones sexuales que violan tanto la naturaleza como las leyes de Dios. Lo que Dios espera o permite en los hombres no incluye la promiscuidad (Éxodo 20:14; Lv.20:10; 1-Co.6:15-20), la homosexualidad (Lv.18:22; Ro.1:26,27), ni la lujuria pornográfica (Mt.5:27,28; Col.3:5). Estas actividades hacen a un macho menos que un hombre a los ojos de Dios.
¿Por qué ha recibido la masculinidad una paliza como esa? Romanos 1 explica las razones del problema. Debido al pecado y la idolatría, la relación de la humanidad con dios se ha quebrantado. El pecado se ha infiltrado en la sociedad.

¿Exige el concepto de Dios de la masculinidad que el hombre se case?

No necesariamente. La vida de soltero es una opción aceptable (1 Co. 7:1,8). El ideal original en Génesis era que el hombre se casase con una mujer. Aunque la Biblia habla de de la vida matrimonial como la norma, la vida de soltero es aceptable e incluso preferible para algunas personas (Mt. 19:12; 1 Co. 7:32-35). Jesús y el apóstol Pablo son dos ejemplos de hombres solteros que estaban en la voluntad de Dios.
¿Qué más hace hombre a un hombre? Eso lo comentaremos en ocasiones posteriores.


Pásenlo bien.
Hermano Herbert Ramírez.

 



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